La Alcazaba
Málaga (ciudad)
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Foto 1En primer lugar debemos mencionar aquí a los historiadores del arte, arqueólogos y filólogos arabistas, profesionales de estas ramas del saber, cuyos trabajos han servido para elaborar, junto con mis propias reflexiones, observaciones y conclusiones, el texto que más abajo comienza. Un cúmulo de ideas, algunas similares entre sí, otras con un cierto nivel de contradicción, a las que he intentado dar unión y coherencia. Por supuesto que la bibliografía consultada es una mínima parte de la que se encuentra disponible para el estudio de la Alcazaba, pero nuestro viajerosencortomálaga no quiere que cada una de sus fichas se convierta en una tesis, sobre todo en este tipo de monumentos tan tratados, donde el lector siempre podrá ampliar sus conocimientos a través de una bibliografía relativamente fácil de encontrar, por lo que habrá muchos aspectos del complejo defensivo que los estudiosos más avezados echen de menos. Esto es lógico. Rogamos disculpen esas faltas y sean comprensivos, ya que nuestro objetivo final es difundir la mayor parte del patrimonio inmueble provincial que nos sea posible y para ello se requiere mucho tiempo, el cual, como ustedes supondrán, siempre es escaso. Si la lectura de esta ficha sirve para despertar el interés por el estudio del monumento, o para su visita, o ayude a su conservación, nos daremos más que satisfechos por el esfuerzo realizado.

Foto 2Como dije, debo reconocer el peso de lo más abajo expuesto, fruto del esfuerzo de investigadores como Fanny de Carranza Sell con su "Alcazaba de Málaga"; Basilio Pavón Maldonado con "La primitiva Alcazaba de Málaga (siglos X y XI), Procedimientos Constructivos"; bajo la dirección de Rosario Camacho Martínez la "Guía Histórico-Artística de Málaga" y también la "Guía Artística de Málaga y su Provincia, Tomo I"; de María Dolores Aguilar la "Málaga Mudéjar. Arquitectura Religiosa y Civil"; de Rafael Puertas Tricas "El Barrio de Viviendas de la Alcazaba de Málaga"; de María Isabel Calero Secall "Arte en el Período Andalusí 2. (siglos XII-XV). Arte almorávide, almohade y nazarí"; de Juan Bautista Salado Escaño "Resultado de la Intervención Arqueológica Puntual en el Tramo Norte del Primer Recinto de la Alcazaba de Málaga"; todos ellos mejor referenciados en el apartado de Bibliografía Consultada.

Foto 3La Alcazaba de Málaga es uno de los principales monumentos andalusíes de nuestra región y por tanto de España, y a pesar de ello nunca se ha llevado a cabo un estudio arqueológico global que determine entre otros aspectos la secuencia cronológica de sus muros, o cuál fue la historia que se desarrolló en la colina con anterioridad a su construcción, pues la ocupación de aquella se remonta, que sepamos, a tiempos de los fenicios. A esta queja deberíamos unir también la imposibilidad de visitar y poder conocer con más detalle secciones importantísimas de la Alcazaba como el barrio de viviendas y sus instalaciones, o parte de los adarves, y no hablemos de la museografía actual del pretendido centro de interpretación de la cerámica andalusí al que prácticamente ningún visitante hace el menor caso, y con razón, porque no es creíble que con poca cerámica original y alguna reproducción, se puedan rellenar las estancias pertenecientes a los llamados Cuartos de Granada de una forma atrayente para el turista cultural, lo contrario de lo que ocurría hasta el año 1995. Pero de esta cuestión hablaremos más extensamente en nuestra sección de museografía.

Foto 4Sabemos de la existencia previa en la colina de una muralla fenicia y posteriormente de otra romana. Tras la invasión musulmana y con anterioridad al siglo XI, la ciudad de Málaga carecía de importancia estratégica suficiente, además de contar con una escasa población, por lo que simplemente a efectos de defensa se reaprovechó la muralla romana.

La ocupación de la península ibérica por pueblos venidos del otro lado del estrecho de Gibraltar y que practicaban la religión musulmana, supuso la ruptura de la continuidad histórico-artística de aquella con Occidente, y en el caso concreto de Málaga durante más de 700 años.

Los restos más antiguos de la Alcazaba dentro del período andalusí son muy escasos y debemos relacionarlos con el aparejo a soga y tizón, integrados casi todos en la fortificación del siglo XI.

Foto 5La existencia de una estructura defensiva parece posible desde muy temprano, pues ya en las fuentes se habla de que en la segunda mitad del siglo VIII, período emiral, se ordenó la construcción de una mezquita en el interior de la fortaleza que allí existía. Asimismo, sabemos que hubo actuaciones en las estructuras defensivas anteriores a mediados del siglo IX, ya que Muhammad I ordena “la fortificación de fondeaderos de la cora de Rayya” con motivo de los frecuentes y devastadores ataques de los normandos que se sucedieron en dos ocasiones, aunque ignoramos cómo pudo concretarse esta acción. Al mismo tiempo, estas actuaciones podrían ser consecuencia de la creciente importancia del puerto malagueño, que comenzaría a ser considerado estratégicamente, en relación con las débiles defensas existentes en la colina hasta ese momento.

Foto 6Dentro del período califal, siglo X, al igual que para el emiral, podemos situar la existencia de aparejo de sillares a soga y tizón que aún son visibles en algunas zonas de la fortificación. De esta forma, los muros y las torres de reducido saliente, fueron construidos con sillares, aunque no se descarta la utilización de tapial, cubierto en períodos posteriores por mampostería con verdugadas de ladrillo. Así pues, la etapa emiral y califal presenta evidentes similitudes. Las demoliciones y regularizaciones del terreno previas a la edificación de la Alcazaba taifa han hecho desaparecer una buena parte de lo que pudo ser la fortificación previa.

Pero donde podemos empezar a elaborar una historia más congruente sobre la Alcazaba es a partir del surgimiento de las taifas, que en Málaga comenzaron en el 1016 de manos de la dinastía hammudí. Es entonces cuando se decide la construcción de una gran estructura defensiva, removiendo la anterior y prácticamente haciéndola desaparecer, levantando muros de mampostería o de sillares con verdugadas de ladrillos en ambas caras y relleno de mortero de cal y piedras o tapial. Asimismo, se inicia la construcción de la zona áulica, al incorporar funciones palatinas, administrativas y residenciales. Un buen ejemplo de los elementos decorativos que pudo albergar es la triple arquería con alfiz, imitación del estilo califal cordobés. Del mismo período fue la primera Torre del Homenaje, recubierta posteriormente en la etapa nazarí.

Foto 7A partir de 1056 se inicia el período de la taifa zirí, donde, según las fuentes escritas que provienen de las llamadas Memorias de Abd-Allah, nieto del rey Badis, fue este quien dotó a la Alcazaba de un doble muro adaptado a las irregularidades del terreno, construyendo fortificaciones de ingreso como la Puerta de la Bóveda o la del Horno y la Puerta del Cristo, reformando el palacio hammudí, y construyendo el pabellón de los arcos polilobulados y entrecruzados de estética cordobesa. Asimismo, se levanta el barrio de viviendas y los baños, que pudo albergar de 50 a 150 personas, según las publicaciones que se consulten.

El periodo almorávide se desarrolla de 1090 a 1146, al que no parece que se le puedan asignar restos de importancia.

Foto 8El período almohade va desde 1152 hasta 1232. A este se le atribuye la decoración de la Torre de Maldonado con columnas de mármol e inscripción en su collarino de letras cúficas, así como los zócalos de color almagra del barrio de viviendas.

El periodo nazarí se extiende desde 1232 hasta la recuperación castellana de Málaga en 1487. Para la Alcazaba supuso un período de grandes transformaciones, ya que se actuó tanto en las fortificaciones, que se refuerzan, como en la zona áulica, que se renueva. Durante el siglo XIII se impone de forma sistemática la fábrica de mampostería entre verdugadas de ladrillo, siendo la utilización del tapial más tardía.

Como hemos apuntado más arriba, la Alcazaba se construyó adaptándose a las irregularidades de la colina sobre la que se asienta, lo que le proporcionó la forma alargada que hoy podemos contemplar. Su estructura defensiva era bastante más compleja que la actual, pues a la doble muralla con la que cuenta, la superior para la protección de la zona áulica, residencial y administrativa y la inferior para reforzar las defensas y dificultar un posible asalto a la fortaleza, se unía una tercera muralla que se extendía por el oeste y el sur, la llamada Coracha Marítima, que fue totalmente destruida entre finales del siglo XVIII y principios del XX. Los muros de todo este sistema defensivo se jalonaban con torres cuadrangulares de desigual tamaño. Una segunda coracha llamada Coracha Interior la unía con el Castillo de Gibralfaro y que estudiaremos en otra ficha. Por último, han aparecido restos de una barbacana por encima del vomitorio del teatro romano, lo que nos hace pensar en la existencia de una tercera muralla que protegía el flanco norte.

Foto 9La muralla inferior-norte comienza en el oeste por la torre albarrana, cercana al acceso y que posee grandes sillares reaprovechados en los ángulos de su base (foto 4). En su momento unía a la Alcazaba con la coracha marítima por el oeste. A partir de aquella se extiende hacia el noreste una larga muralla (foto 1) con torres cuadrangulares hasta la llamada Torre del Tiro, de forma cúbica y casi completamente de tapial, desde donde se iniciaba la muralla noreste de la medina, haciendo un quiebro que termina en la Torre del Abencerraje, el acceso a la coracha interior y la Torre del Homenaje. Como hemos comentado, delante de esta muralla inferior se dispuso en época nazarí una barbacana o tercera línea de muralla visible en planos del siglo XVIII.

Por el sur, el frente que da al mar (foto 2), sorprende el tamaño de las torres adosadas a la muralla inferior, teniendo en cuenta que algunas están desmochadas (foto 23), así como lo abierto de las construcciones palaciegas (foto 3), partiendo del carácter defensivo del enclave. No debemos olvidar que en la actualidad no existe la tercera línea de murallas que suponía la coracha marítima, y que quizás en las reconstrucciones de los años 40 del siglo XX esta idea de palacio abierto al exterior se llevó demasiado lejos. Este lienzo y sus torres, las de mayor tamaño de la fortaleza, es el que más restauraciones ha soportado a lo largo de los siglos.

Foto 10Desde el siglo XI hasta el XV la Alcazaba sufrió reconstrucciones y restauraciones que le han dotado de una variada tipología de sistemas constructivos, algunos de los cuales mencionamos y que como hemos dicho más arriba se encuentran pendientes de un estudio arqueológico global que establezca su periodicidad, así como la del subsuelo.

Recorrido. El acceso medieval a la fortificación desde la medina era muy similar al actual, estando protegido por una torre exterior o albarrana, unida a la fortificación por un adarve, desde donde partía la muralla noroeste de la coracha exterior. La parte inferior de la torre es la original, y sus esquinas están conformadas por grandes sillares procedentes del teatro romano (foto 4). Esta primera zona se corresponde con el inicio de lo que don Leopoldo Torres Balbás llamaba las fortificaciones de ingreso, diseñadas exclusivamente para la defensa con murallas, adarves, torres, puertas en recodo y ascenso quebrado o en zig-zag por estrechas vías que hacían prácticamente inexpugnable el recinto.

Foto 11Tras subir una pequeña escalinata, y antes de pasar por la actual recepción, nos encontramos con el busto de don Juan Temboury, quien, entre otras muchas actividades dedicadas a la recuperación de nuestro patrimonio malacitano, influyó decisivamente en la reconstrucción de la fortificación. Gracias a él y a personas como D. Ricardo Orueta, D. Leopoldo Torres Balbás, D. Fernando Guerrero Strachan Rosado, D. Antonio Palacios Ramilo, etc., disfrutamos de la Alcazaba actual, paradigma para todos los malagueños a los que nuestro pasado importa. Mirarse en el espejo de Temboury, seguir su senda, haría de esta provincia vanguardia en la conservación del patrimonio.

 

Foto 12Nada más dejar la recepción nos encontramos en sentido ascendente con la llamada Puerta Principal, de acceso directo, cuya configuración actual data de 1493, es decir, de construcción cristiana, pudiendo haberse modificado una anterior en recodo. En ella se observan secciones de paramento con sillares entre verdugadas de ladrillo muy antiguos, posiblemente anteriores al siglo XI. Consta de arco de medio punto de ladrillo y una puerta de dos hojas de gruesa madera, forrada con tiras de plancha de hierro y sujeta con grandes clavos (foto 5).

Al final de una pequeña rampa nos encontramos con el acceso a la torre de la Puerta del Horno. Es el primer giro de 180º que hay que hacer para alcanzar la zona áulica. La primera puerta que abre el muro posee doble arquería de ladrillo, la superior de descarga y la inferior apuntada con las dovelas que parten de la línea de imposta de arenisca a modo de enjarje (foto 6). Una vez traspasada a la derecha se nos presenta la alta torre con su gran arco apuntado de ladrillo (foto 7) y una pequeña estancia cubierta con cúpula de ladrillo descentrada en relación con la puerta.

Foto 13Seguimos el ascenso por una inclinada y estrecha rampa protegida por torre, muros y adarves para encontrarnos con la primera puerta en recodo, la llamada de la Bóveda Vaída, levantada en el siglo XI con reconstrucciones en el XIV, cubierta en su interior, como su nombre indica, por una bóveda vaída íntegramente realizada en ladrillo. En esta ocasión su acceso y salida se llevan a cabo mediante un doble quiebro en forma de U. El primer paso se realiza a través de una torre con dos arcos de herradura apuntados, alfiz y arco de descarga (foto 8), que da paso a un pequeño patio que hace funciones de buhera o hueco que servía para atacar verticalmente a los asaltantes, debiendo girar a la derecha para penetrar en el interior de la propia torre vaída, de mayores dimensiones que la anterior, completando la U hacia la salida, y donde se suceden una serie de arcos: el primero renovado en el siglo XVI de ladrillo y medio punto, el siguiente es de herradura, del siglo XI, que da paso a la bóveda vaída (foto 9), de donde se sale a través de otro arco de herradura sobre columnas romanas. Inmediatamente después un arco de herradura con dovelas de piedra y ladrillo, enjarjado, también del siglo XI y por último un arco rebajado con dovelas de piedra, más alto que los anteriores y que se apoya en grandes fustes de columnas romanas reaprovechadas (foto 10).

Al salir de la torre continúa el camino en ascenso protegido por adarves y torres, tramo que desde 1700 se conoció como el túnel debido a que se cerró con bóvedas para sustentar las construcciones militares que allí se levantaron incluída la residencia del Alcaide (foto 11).

Estas construcciones fueron derruidas en los años 40 del siglo XX, por lo que el camino quedó expedito, recuperándose la comunicación visual con la Puerta de las Columnas, de acceso y salida rectos, sin quiebros. Esta puerta posee tres arcos, el de ingreso, de ladrillo, herradura, apuntado, enjarjado, con alfiz, dintel de descarga y fustes romanos de mármol blanco reaprovechados al igual que los capiteles corintios (foto 12); otro arco interior, ligeramente apuntado y de herradura, de ladrillo, y enjarje de piedra y ladrillo; y por último el de salida que también es de herradura, enjarjado y al igual que el anterior con dovelaje alternante entre piedra y ladrillo, alfiz y dintel de descarga, fustes romanos y capiteles corintios reaprovechados (foto 13).

Foto 14     Foto 15
Foto 14                                                                                        Foto 15

Foto 16Junto a la torre, a la derecha y bajo el adarve, quedan una serie de arcos de ladrillo de medio punto, muy bajos, único testigo de las instalaciones militares del siglo XVIII que allí hubo hasta los años 40 del siglo XX (foto 14).

Traspasada esta puerta y a escasos metros existe una salida que daba acceso a la Haza de la Alcazaba, también llamada Atarazanal Viejo, Corral de los Cautivos, o Arsenal, que era el espacio que quedaba entre la segunda línea de murallas que miraban hacia el sur y la Coracha Marítima (foto 15).

Continuamos el ascenso, con torres, muros y adarves a derecha e izquierda, aunque a medio camino se observan los arranques de otra puerta de acceso directo no reconstruida. Es impresionante la potencia del gran lienzo de muralla interior, visible hasta la Puerta del Cristo, en parte realizada con cajones de mampostería entre verdugadas de ladrillo, donde quedan restos del revoque original (foto 16).

Foto 17Llegamos así a la torre de la Puerta del Cristo, de un sólo quiebro o en L, construída en el siglo XI, aunque los sillares con aparejo de soga y tizón de su interior la remontan al siglo X, lo que demuestra que el recodo ya existía un siglo antes, y siendo revestida o reforzada durante el período nazarí. El arco de entrada es tumido (apuntado y de herradura), enjarjado y con alfiz, dintel de descarga, de ladrillo, excepto la clave, que es una dovela de piedra en la que hay esculpida una llave, como en la Puerta de la Justicia de la Alhambra, y las impostas. Sobre el arco de entrada quedan dos ménsulas de piedra, restos de un matacán defensivo (foto 17). El interior está conformado por cinco arcos, tres de ellos de herradura, todos más o menos apuntados, cubriéndose los espacios mediante bóvedas, con bastantes restos de revoque original (foto 18), destacando la central, vaída y de ladrillo, que conserva restos de revoque ocre (foto 19). En el centro de la bóveda destaca un dibujo de lacería rojo (foto 21), además de un despiece de sillares de piedra. El dibujo, visible sobre uno de los muros verticales es un intento de restauración global en los años 40 del siglo XX que no se llegó a terminar. Asimismo, debemos destacar la utilización de fábrica del tipo llamado cloisonné, que consistía en un estrecho fajeado con verdugada doble de ladrillo y ladrillos -uno o dos- puestos de pie entre la mampostería formando un cajeado o cloisonné. Su origen es posiblemente bizantino (foto 20). Por último, la salida de la puerta se monumentalizó durante las mencionadas restauraciones, diferenciándose claramente dos fábricas: la inferior de mampostería y la superior de ladrillo (foto 22).

Delante de la puerta observamos la entrada estrecha y circular a uno de los silos de la Alcazaba excavados en la roca, así como restos de opus signinum que formaban parte de una pileta romana, que posiblemente se utilizara para almacenar garum (foto 24). El muro y la torre que se yerguen junto a esta pileta posee en la base grandes sillares reaprovechados, lo que indica que fue levantado en el período emiral o califal (foto 25).

Foto 18     Foto 19
Foto 18                                                                                Foto 19

Foto 20     Foto 21 
Foto 20                                                                               Foto 21

Foto 22     Foto 23
Foto 22                                                                                   Foto 23

Foto 24     Foto 25
Foto 24                                                                                    Foto 25

Foto 26     Foto 27
Foto 26                                                                                Foto 27

Foto 28Saliendo de esta puerta, a la izquierda comenzaría la zona palaciega y residencial, y a la derecha, por una parte el frente de la muralla superior con sus torres (foto 26) hasta la última y mayor llamada Torre del Homenaje, la salida a la Coracha Interior y al fondo la Torre del Abencerraje; y por otra el de la muralla inferior y sus torres, las de mayor tamaño de la fortaleza (foto 23), donde a partir de la Torre del Homenaje se iniciaba en pendiente directa y hacia el mar la muralla este de la Coracha Marítima.

La Torre del Homenaje, construida durante el período taifa, fue macizada y revestida en el nazarí, taponando el hueco que daba paso al gran arco monumental de ladrillo desde el recinto interior. En estas obras fue afectada una de las viviendas del barrio de casas, precisamente la que en la actualidad ofrece menos superficie habitable. La torre conserva fábricas de todo tipo: sillares, ladrillos, tapial, etc. La inexistencia de documentación gráfica impidió a los restauradores la reconstrucción de la misma, lo que demuestra que, para los criterios de la época, los responsables estaban muy lejos de querer crear un falso histórico (foto 27).

Pero volvamos a la Torre del Cristo. Ya hemos mencionado que girando a la izquierda comenzaba la zona áulica, a la que se accede por una explanada ajardinada a mediados del siglo XX, con canalillos y fuente, cuyo diseño fue realizado por Fernando Guerrero Strachan Rosado, llamada Plaza de Armas o Plaza de San Gabriel. Durante sus excavaciones se encontraron enterramientos cristianos que debieron pertenecer a la parroquia de San  Luis, anteriormente Mezquita de la Alcazaba (foto 29).

Foto 29     Foto 30
               Foto 29                                                                   Foto 30

Foto 31     Foto 32
Foto 31                                                                 Foto 32             

Foto 33Será a través de la alta Puerta de los Cuartos de Granada, cuando comience realmente la Alcazaba áulica y donde observamos una serie de canalillos por donde discurre el agua, elementos que nos van a acompañar durante el recorrido de la mayor parte de este sector (fotos 28 y 30).

Las instalaciones palaciegas y sus servicios se expandieron tanto como el perímetro de su propia muralla lo permitió, dejando pocos resquicios para ampliaciones, completándose en el extremo este con la Torre del Homenaje. En su interior podemos contemplar los restos de dos palacios: uno taifa y otro nazarí, así como un barrio de viviendas del siglo XI, que incluye aljibe y baños.

A la izquierda de la Puerta de Granada existe una pequeña puerta arqueada, en la actualidad cerrada, que permite el paso al espacio situado entre la muralla del recinto superior y el inferior, desde donde puede apreciarse el acceso a mazmoras (foto 34).

Foto 34La Puerta de los Cuartos de Granada, conocida como del Tinel o de los Arcos, es también una puerta de acceso directo, pero en este caso doble, además de contar con un pequeño patio entre ambas (foto 28). Consta de dos arcos tumidos consecutivos (de herradura, apuntado, enjarjado, y de ladrillo a partir de la imposta que es de piedra), el exterior con arco de descarga; a este le sigue un patio a modo de buhera; a continuación un arco de medio punto de ladrillo y por último otro arco tumido también de ladrillo muy reconstruido (foto 30). La torre fue demolida hasta el arranque de los arcos en 1854, reconstruyéndose según un grabado anterior. Quedan restos de fábrica a soga y tizón del período califal, y de mampostería entre verdugadas de ladrillo del siglo XI. La restauración de Guerrero Strachan elevó la puerta a mayor altura que la original con la intención de albergar en las habitaciones interiores salas donde mostrar las piezas de cerámica restauradas.

Foto 35A continuación nos encontramos una zona con numerosos quiebros, pequeños y zigzagueantes pasillos acompañados de cortas escaleras, reinventada en los años 40 del siglo XX, consiguiendo una perfecta integración con el conjunto arquitectónico, que da acceso al llamado Patio de la Mazmorra, por el silo que hay en su centro (foto 32). Este quebrado acceso se ha hecho acompañar de una bella fuente de pared con pilón alto y frontal con pez del siglo XVIII (foto 31), y en otro quiebro, de una bañera neoclásica que rememora a las romanas.

 

 

 

Foto 36Cuartos de Granada. Son los palacios propiamente dichos.

En primer lugar nos encontramos con el Patio de los Surtidores, del siglo XI, del que sólo queda el pabellón sur, habiendo desaparecido el lado norte con el que formaba frente. A aquel se accede mediante un pórtico de tres arcos, el central angrelado y de mayores dimensiones. Este pórtico fue renovado en los siglos XIII o XIV, aunque pudiera ser de origen almohade. Los capiteles son cuadrangulares y tallados con motivos vegetales de inspiración nazarí. Los cimacios conservan epigrafía con letra del mismo período. De sus dos finas columnas sólo la de la derecha es original (foto 36). En la sección este del patio quedan restos de una puerta realizada con sillería y datable con anterioridad a las taifas.

 

Foto 37En su interior se conserva una triple arquería de herradura con alfiz sobre cimacios y finas columnas, correspondiente al período taifa hammudí, que imita lo califal, con despiece de dovelas en estuco rojo y blanco, y trepanadas formando atauriques o motivos vegetales al igual que el intradós de los arcos (foto 33). A su derecha la pequeña sala limitada en sus cuatro lados por arcos polilobulados y entrecruzados, del período zirí (foto 35), de clara inspiración cordobesa como podemos ver en la actual Mezquita-Catedral de esa ciudad.

Estas salas dan acceso a la Torre Maldonado y a la Sala de la Armadura Mudéjar, separadas por un pequeño patio.

La Torre de Maldonado fue remodelada en época almohade (foto 38). La arqueria con sus arcos angrelados y las columnas son las originales, talladas en mármol con epigrafía coránica en el collarino (foto 39). En su interior se conservan los restos de un friso decorado en yeso con lacería y epigrafía.

Foto 38     Foto 39
Foto 38                                                                                  Foto 39

Foto 40La Sala de la Armadura Mudéjar fue muy reformada tras la conquista, cubriéndose con una armadura de lazo del siglo XVI (foto 37). A ella se accede a través de un arco de herradura muy cerrado de dovelas de piedra y alfiz. La parte más decorada de la armadura la constituye el almizate con estrellas de a ocho, y cinco piñas de mocárabes, de mayores dimensiones la central. Los faldones y testeros también reciben una rica decoración de lazo, para terminar con molduras renacentistas de mútulos, hojas greco-romanas y pequeñas hornacinas en los aliceres.

A continuación nos encontramos con el Palacio Nazarí formado sucesivamente por el Patio de los Naranjos y el Patio de la Alberca, construidos sobre otro anterior taifa, y que en los años 40 del siglo XX fue nuevamente alzado. El uso del agua es más intenso en estas instalaciones como elemento decorativo que en cualquier otra parte del recinto. En la actualidad, además de albergar algunas salas dedicadas a la cerámica, conserva restos decorativos originales aunque descontextualizados (foto 42).

Foto 41     Foto 42
Foto 41                                                    Foto 42

Foto 43La distribucion era clara, dos patios rectangulares con pabellones enfrentados en los extremos mas cortos, norte-sur, pórticos con tres arcos y alcobas al fondo, aunque no se pudo determinar si se sustentaban en columnas o pilares, ni la disposición clara de las alcobas o la altura total de las salas y el tipo de cubierta que tuvo.

El primero es el Patio de los Naranjos, que se articula en torno a dos alberquillas (foto 40) de las que aparecieron sus trazas originales, los pabellones cubiertos con bóvedas esquifadas fueron pintados por Hermengildo Lanz (foto 41), y las columnas recrean las de los palacios nazaríes de Granada. En una de sus salas se exponen restos de arcos con dovelas adornadas de atauriques, que aparecieron en las excavaciones de la zona.

Foto 44El segundo patio es el llamado Patio de la Alberca o del Arrayán, con alberca central (foto 43), donde en el extremo norte del pabellón se erigió una torre mirador, ya que aparecieron restos de una torre y el arranque de las escaleras. La sala del pórtico sur está cubierta por una techumbre de madera trasladada de una de las salas de los pabellones militares demolidos en la zona del túnel. La pared norte de este palacio, presenta en la última de ellas una gran potencia de muros originales, ya lindero con el barrio de viviendas, con grandes sillares de piedra y paramentos de mampostería, que datan del siglo XI o del XIII, no visibles en la actualidad. Asimismo se conservan pavimentos originales en la sala norte (foto 44).
    

Foto 45A continuación, y ya sin posibilidad, hasta el momento, de poder efectuar una visita, nos encontraríamos con el Barrio de Viviendas o Barrio Castrense levantado en la primera mitad del siglo XII, aunque algunos muros a soga y tizón lo retrotaerían al período emiral o califal, aprovechando al máximo el terreno libre en el extremo este que quedaba entre las murallas del recinto superior. Es, por tanto, el barrio de viviendas musulmana más antiguo conservado en España (foto 45).

El conjunto ocupa la parte oriental del perímetro amurallado del recinto superior. Su situación con respecto a las murallas que lo rodean es de auténtico encajonamiento, dejando unos pasillos muy estrechos por los que apenas podía circular una persona. Sin embargo, existió una intención muy clara de no adosar las casas a la muralla. La reconstrucción de algunas de las viviendas, cuyos restos murales tenían en torno a 1 metro de altura, en los años 70 del siglo XX, se debe al arquitecto Rafael Manzano Martos que respetó rigurosamente su planta, pero cambiando profundamente el aspecto exterior del conjunto.

A las viviendas se accedía a través de puertas cuyas jambas se realizaron con sillares o sillarejos de caliza. Los paños intermedios se construyeron con mampostería o con adobes y argamasa. Raras veces se colocaron verdugadas de ladrillo y entre ellas paños de mampostería. Los muros estuvieron enlucidos interior y exteriormente con una espesa capa de cal. Algunos se levantaron mediante una fábrica llamada opus africanum, de origen romano, que consiste en levantar muros de tapial entre pilares de sillares, datables en el siglo XI. El suelo de sus calles estaba pavimentada en parte con losas de piedra de caliza o arenisca y los zócalos de las viviendas se ornamentaron en almagra y blanco. En su extremo oeste posee un aljibe muy profundo, del siglo XI, con bóveda de cañón sobre arcos fajones. Este aljibe, además del cercano Pozo Airón, situado fuera del recinto del barrio, en el que existía una noria, abastecía de agua a todo el complejo.

Las viviendas existentes son ocho, oscilando entre los 180 m2 y los 50 y 34 m2 de las más pequeñas. Su entrada se realiza en recodo o axialmente, con patio central cuadrangular pavimentado con mármol o con barro, que da paso a las habitaciones, entre 2 y 4, con una alberca central o impluvium que recoge las aguas de lluvia. Todas poseen letrinas independientes, colocadas en recodo. Estas aguas se reconducen mediante una atarjea al exterior. Las habitaciones se pavimentan con solera de piedra o con una capa de mortero de cal teñido de almagra y zócalos igualmente de almagra y cal, con decoraciones geométricas e inscripciones cúficas pintadas en color blanco sobre el  fondo rojo. También existieron franjas verticales con decoración de lacería y adornos florales en algunas zonas, que deben datarse en la segunda mitad del siglo XII. Algunas casas conservan el arranque de las escaleras, muy estrechas, hacia el piso superior o la azotea. Además de las viviendas, el barrio poseía un hammán o pequeño baño con dos partes diferenciadas. Una está constituida por la letrina, la caldera y una probable leñera. La otra por pequeños recintos con restos de un hipocausto con pilares de ladrillo. Cada una de estas zonas tiene un acceso independiente.

Foto 46Exposición de cerámica musulmana.

Hasta 1995 estuvo abierto en las salas de los palacios nazaríes de la Alcazaba un magnífico museo arqueológico, que fue inexplicablemente desmantelado.

A cambio, y tras un largo período de sequía museográfica, los responsables nos ofrecieron una especie de centro de interpretación de la cerámica andalusí montada con algunos restos hallados en la Alcazaba y en la medina.

Así, en las salas del patio de los Naranjos y en de la Alberca se exponen de una forma bastante anodina y mediante vitrinas encastradas o independientes (foto 46) cerámica de los siglos XI al XV (foto 48), tanto originales como reproducciones. Podemos ver juguetes de cerámica, un brocal, una tumba de estelas de orejas, olambrillas, jarritos, atanores o bajantes, tuberías de agua potable, cangilones, zócalos, suelos, tapaderas, vajillas, lebrillos, reproducciones de la pileta de las abluciones del siglo XII, etc.

También hay vitrinas con cerámica de cuerda seca, azulejos, reproducción de ataifores, cerámica melada, esgrafiada, verde y manganeso, candiles, reproducciones de sellos para impresiones en arcilla, un gran jarrón con decoración estampillada. En una de las salas se reproduce un puesto de venta de cacharros de cerámica en un zoco (foto 47).

En otras salas se exponen utensilios utilizados por los arqueólogos para las excavaciones y las restauraciones.

Tanto en estas salas como en las correspondientes a las del patio de los Surtidores abundan los carteles y reproducciones en color blanco de distintas piezas.

Foto 47     Foto 48
Foto 47                                                                                 Foto 48


Bibliografía consultada. En Ruta de Al-Ándalus, ver: (007), (008), (012), (023), (024), (025, (026), (027), (028), (029), (030) y (031).

Acceso. Es muy fácil. La entrada se encuentra junto a la Aduana, futuro Museo de Málaga, al comienzo de la calle Alcazabilla. Los horarios son: en verano de 9:00 a 20:00 horas y en invierno de 9:00 a 18:00 horas. También se puede acceder a través de un ascensor por la calle Guillén Sotelo situado detrás del Ayuntamiento.

Museografía. Conservación. Didáctica. La Alcazaba de Málaga es uno de los principales monumentos andalusíes de nuestra región, y pese a la abundancia de publicaciones que se le han dedicado, el conocimiento de esta dista de ser completo, no habiéndose llevado a cabo un estudio arqueológico global que determine entre otros aspectos la secuencia cronológica de sus muros, o cuál fue la historia que se desarrolló en la colina con anterioridad a su construcción, pues la ocupación se remonta, que sepamos, a tiempos de los fenicios. A esta queja deberíamos unir también la imposibilidad de conocer con más detalle secciones importantísimas como el barrio de viviendas y sus instalaciones, o partes de los adarves. Asimismo destacamos la pobre museografía del centro de interpretación de la cerámica a la que prácticamente ningún visitante hace el menor caso, y con razón, porque no se puede pretender que con unas pocas muestras de cerámica original y algunas reproducciones se rellenen las desangeladas estancias de los Cuartos de Granada. Se debería pensar en una museografía de tipo ambiental, acorde con el conjunto, y atrevida en cuanto a la recreación de sensaciones, además de ampliar el patrimonio mueble expuesto. Es sabido que la mayoría de lo recuperado en las excavaciones llevadas a cabo en la Alcazaba y la medina se encuentra en los almacenes del Museo de Málaga, dependientes de la Junta de Andalucía, y que sus propios responsables han reconocido la gran cantidad de material disponible. Sabemos que sólo una pequeña parte será expuesto en el futuro museo, por lo que no entendemos la inexistencia de préstamos de esta institución al Ayuntamiento, responsable de la Alcazaba, con la finalidad de que luzca en sus salas palatinas un auténtico patrimonio digno de admiración.

Ubicación. Coordenadas U.T.M.:
Entrada:
30 S
373471.34 m E
4064833.15 m N

Ubicación en googlemaps© (Icono nº 10. La Alcazaba):


Terminado, incorporado a la página y subido a la red el 01/08/2016. nº 230. vecmálaga©


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