
La Ermita de la Virgen del Carmen. Como en tantos lugares de la geografía de esta provincia, encontramos pequeñas ermitas o capillas exentas, que son el fruto de una larguísima tradición de culto y devoción hacia la Virgen. Sus formas arquitectónicas, por lo demás básicas, proceden del período precristiano, donde las qubbas se convirtieron en un lugar sagrado para la comunidad musulmana, ya que estaban habitadas por eremitas considerados santos, convirtiéndose posteriormente en mausoleos. Estos lugares se situaban extramuros, cerca de los núcleos de población, aunque con el tiempo podían quedar insertos en ellos. El significado devocional caló en la sociedad cristiana y ha continuado hasta el presente con fuerza, sobre todo en pequeñas localidades muy relacionadas con la economía rural.
La ermita que hoy nos ocupa es un ejemplo reciente de este tipo de construcciones. Su planta es cuadrangular y estrecha, de alargado alzado, con tejado a cuatro aguas, o cubierta en pabellón, limatesas de tejas blancas y el resto en color natural. El único elemento decorativo es su portada de medio punto con dos impostas a modo de listeles y recercado plano en todo el perímetro del vano, completándose con una placa conmemorativa de su inauguración, un azulejo de la Virgen del Carmen y dos pequeñas lámparas colgantes. El conjunto se pinta en blanco a excepción del mencionado recercado y de la cornisa, además de los restantes motivos ornamentales que ayudan a romper la monocromía imperante.
El interior, con techo plano, e íntegramente enjalbegado, alberga una pequeña Virgen Redentora con el Niño, ambos de bulto redondo, cuyo trono es un lecho de nubes. Iconográficamente representa la intermediación de las almas por la Virgen para que sus pecados les sean perdonados, como demuestran las figuras humanas de medio cuerpo situadas en la parte inferior, una de las cuales, agradecida, se gira contemplando la santa imagen. El resto se decora con flores frescas, depositadas allí por los fieles.
Acceso.
Es muy fácil. Si entras por la carretera MA-125, desde el oeste, una vez en Canillas,
dejarás a la derecha un colegio y un poco más adelante
a la izquierda, la Cuesta de los Picachos, que
lleva al campo de fútbol. A pocos metros del comienzo de la mencionada cuesta se encuentra la ermita. Es difícil que esté abierta, aunque al ser tan pequeña con solo asomarse se puede ver todo el interior. De todas formas, si aún por esas queréis verla por dentro deberéis llamar al teléfono 952518008 de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario por si os pueden ayudar. En Canillas hay fiestas religiosas el último domingo de abril, hacia mediados de mayo, la noche de San Juan y en la feria en la segunda semana de agosto.
Conservación.
Museografía. Didáctica. Se trata de una pequeña edificación de los años 60 del siglo XX. Está en uso y recibe mantenimiento, por lo que no parece que haya que temer por su conservación. Lo que sí es deplorable es su agobiante entorno urbanizado, así como la falta de ajardinamiento del lugar. A su favor diremos que posee una placa que informa sobre la fecha de construcción y su benefactor principal.
Ubicación.
Coordenadas U.T.M.:
30 S
403321.84 m E
4081558.97 m N
Ubicación en
googlemaps©:

Terminado, incorporado a la página y subido a la red el 12/11/2015. nº 189. vecmálaga©
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