Carratraca comienza su historia en el siglo XIX, y eso se percibe en todo su patrimonio inmueble.
Coincidiendo con esta apreciación, estudiamos, en este caso, el cementerio, que fue construido a finales del mencionado siglo, en las afueras, al norte del núcleo, organizándose mediante planta rectangular y jardín central, es decir, con higiene y racionalidad, cumpliendo así la normativa sobre camposantos que en ese período histórico ya había sido asumida por todos los municipios.
Efectivamente, se trata de una necrópolis que mezcla el orden del rectángulo con lo pintoresco de un jardín que se extiende tanto en su interior como en el exterior, acercándose, en parte, a lo que podríamos denominar como un cementerio romántico.
Del cementerio de 1875, como reza el montante de la puerta de barrotes de hierro, solo quedan los muros perimetrales, estando compuesto el de acceso por dos pabellones cuadrangulares situados en los extremos, y avanzados sobre el paramento, donde se abre un gran portón central terminado en arco de medio punto de ladrillo, que es rematado por un sencillo frontón triangular perfilado con molduraje tipo talón.
El interior del camposanto se divide en cuatro parterres ajardinados, creando dos paseos perpendiculares entre sí, situándose los nichos en el perímetro, formado por alargados bloques de tres o cuatro pisos, todos cuadrangulares, y de poca antigüedad. Da la impresión de que el camposanto haya sufrido una reforma que acabó con los nichos más antiguos, excepto como ya hemos dicho, la entrada y muros. Igualmente, destacar que carece de mausoleo alguno.
¿Cómo llegar? Es muy fácil. Se encuentra en el extremo norte del pueblo, al final de la calle Virgen de la Salud, que comienza por detrás de la iglesia de homónimo nombre. Desconocemos el horario de apertura. Nosotros fuimos un día entresemana por la mañana y estaba abierto. Para algo más de información podéis llamar al teléfono del Ayuntamiento: 952 458 016.
Museografía.
Conservación. Didáctica. Solo conserva, y en buen estado, el muro perimetral, pabellones y acceso con puerta de hierro. El resto, es decir, los nichos, han sido renovados en su integridad.